viernes, 30 de julio de 2010

Amistad según Facebook

Javier se da baños de autoestima cuando constata que sus amigos tienen menos pelo que él

Pepe y Lucía se conocieron en una fiesta. En vez de pedirse el número de móvil, quedaron en buscarse en Facebook (nada más fácil si además se tiene un amigo en común). Tuvieron un par de citas y no congeniaron. Ahora Lucía trata de evitar a Pepe, pero le ha agregado como amigo, y le da palo borrarle.

Juan y Marta dejaron de ser novios, pero siguieron siendo amigos en Facebook. Ahora Marta no se atreve a subir las fotos de sus vacaciones en Argentina, porque sale en casi todas con otro.

Alfredo le envió una solicitud de amigo a Asunción (que con 15 años más está hecha un bombón), con la esperanza de que no se acordara ya de las muchas veces que se portó mal con ella en el colegio.

Esther, enamorada sin esperanza, no es capaz de resistirse a curiosear en el perfil de Luis y elucubrar, morbosa, cuál es su novia del momento.

Alejandro, por no entrar muy a menudo en su perfil, no pudo evitar que sus 44 amigos leyeran lo que opinaba María de él tras la ruptura.

Ernesto se enganchó a las vidas de Yolanda, Aroa, Berta, Alicia, Pedro y Alberto. “Echaría de la casa”, si en vez de Facebook fuera un reality, a Judith, Ricardo y Juan. Y a sus ex, también. Nuria confirmó la infidelidad de su novio por un comentario inocente de un semiextraño, amigo de Julio en Facebook.

Almudena sabe que Rocío no la puede soportar, pero no pudo negarse a agregarla como amiga y se la imagina entrando a cada tanto en su perfil para criticar.

A Carmen le gustaría salir con Gonzalo, pero le echan para atrás los mensajes más que atrevidos que le dejan chicas desconocidas en el muro.

A Teresa sólo le interesa actualizar su estado para que Pilar, Gema y los de la pandilla se mueran de envidia porque no para de viajar.

A Alicia le dan celos atrasados y mucha rabia poder poner cara a todas las ex de Ignacio gracias a Facebook.

Elena dejó de hacer comentarios en el muro al darse cuenta de que había agregado como amigo a Bernardo, el cotilla de la oficina.

Javier se da baños de autoestima cuando entra en las páginas de sus amigos de la universidad y constata que tienen aún menos pelo que él.


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