viernes, 30 de julio de 2010

El fútbol es así

El ‘futbolero social’ es como el que no suele beber y se emborracha por la presión de grupo

La auténtica división de las dos Españas no es la política ni la guerra de sexos, es el abismo que separa a los futboleros de los que aborrecen este deporte. “Tus amigos te darán la espalda”, reza el eslógan de una cadena de televisión para recordarnos que el 11 de junio empieza el mundial de Sudáfrica. Es la oportunidad perfecta para los que no siguen el fútbol liguero (el fútbol para connaiseurs, porque entender la Liga es como conocerse las añadas de los vinos de Rioja). Los títulos de los enfrentamientos prometen: Alemania contra Francia, Argentina contra Inglaterra... el simulacro de la guerra sin sangre, una guerra que permite toda la emoción de sentir los colores sin tener que lamentar muertos.

Hasta hace poco, tenía amigos varones a los que no les interesaba en absoluto el fútbol y además presumían de ello. Ahora, me dicen que está empezando a gustarles, porque todos sus amigos hablan de eso y se van quedando sin temas de conversación. Es un caso más de futbolerismo social (como el que no suele beber pero se emborracha por la presión de grupo).
El Marca es como el Qué me dices. En sus páginas uno se encuentra con que, por ejemplo, a Messi le sientan mal los chándals oversize (es decir, grandes) y Cristiano Ronaldo abusa de la estética bling bling (o sea, brillantes y cadenas). Los errores arbitrales y los enfados entre entrenadores se suceden al mismo ritmo que bodas y separaciones de famosos. A veces, estos dos mundos se cruzan, como cuando se casan futbolista y modelo, pareja cañí que ha desplazado al torero y la folclórica.
Cuando llegue la temporada de fichajes, aparecerán caras nuevas con apodos de lo más pintoresco o nombre impronunciable, y nos acostumbraremos a ellos como a esos famosos que aparecen de pronto en el papel cuché y no hemos visto en nuestra vida: los famosos de segunda división (actores de teleserie juvenil o granhermanos contertulios) que suben a primera a golpe de noviazgo.
Y si es mujer, tal vez no se espere de usted que hable del derbi con sus amigas, ni se le pedirá entender el concepto de fuera de juego. Pero también puede probar a engancharse. El fútbol es tan divertido como la crónica rosa, si entras en el juego.

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